martes, 31 de diciembre de 2013

Saludos de fin de año

Queridos amigos, tal parece que éste ha sido un gran año para este blog, en la medida de que se cumplieron todas las metas propuestas. En lo personal, quería dedicar un vídeo para conmemorar este evento, pero he tenido que salir de viaje y de momento sólo tengo un dispositivo móvil con una cámara low fi y una versión muy básica de blogger que no me permite ni alinear un párrafo.
Pero queda pendiente. Eso, y también una buena reestructuración de los contenidos; los cuales quisiera que sean más personales y coloquiales... aunque no menos culturalosos y rajones como han venido siendo.
En fin....
¡Un feliz año 2014 para todos!

La luz


Hallándome en el campo, hospedado en un caserío noctámbulo de tierras olvidadas, descubrí que la gente no se valía de lumbreras, que los niños sin temor dormían bajo el leve resplandor de las estrellas mientras eran arrullados por el rumor de la maleza, los minúsculos rugidos de miles de inagotables grillos y las roncas conversaciones adultas. Acostumbrado yo a la lectura nocturna pedí un candil cualquiera a mis anfitriones y éstos me lanzaron una mirada abismal, como si fuera un demonio. Replicaron que no había tal cosa en ese lugar, que nunca se había necesitado. Fastidiado, me encerré en mi prestado aposento, tratando de comprender aquella rara costumbre campestre y al día siguiente, durante las horas de sol, retomé los libros. Al sorprenderme la noche me extrañé al percibir que ésta no era tan oscura como yo pensaba y, cuando pasaron dos, ciertamente noté que podía distinguir los caracteres impresos sin necesidad de luz artificial. Cuatro lunas después, ya leía con normalidad y me maravillaba con el eterno fulgor nocturno que irradiaba pardamente todos los espacios aún en ausencia del satélite blanco. Era una luz positiva que se apoderaba fantasmalmente de las letras de mis libros, las herramientas de labranza, las cruces clavadas en las puertas, los muebles de madera bruta y las paredes de caña brava por todos sus lados y sus ranuras y no traslucía sombra. 

De esa forma, me convertí en un rural más. 

Cuando regresé a la ciudad, de noche, reposando en mi habitación a luces apagadas y leyendo un magnífico volumen en inglés, sucumbí ante la potentísima luminiscencia ambarina del alumbrado público que atravesaba mi ventana y escocía las cortinas. Quise comprobar si aquella luz urbana había aumentado su candor o si tan sólo era mi imaginación, que me hacía ofuscar tras mi pérdida de costumbre; y encendí la lámpara de noche, mi antigua y eterna compañera de las lecturas más apasionantes. La electricidad corrió como raudas aguas a través de todas las células metálicas de los cables y llegó a la bombilla cristalina donde hizo contacto con el resorte, calentándolo hasta cubrirlo de fuego avivado por los gases internos que aumentaron la incandescencia que me dejó ciego de por vida.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Publicarán tres libros de investigación

En enero, el Fondo Editorial de la Municipalidad de Piura y Caramanduca Editores, publicarán tres interesantes estudios de intelectuales piuranos que vienen a engrosar las filas de sus ya esperadas colecciones.

Portadas de los libros que publicará Caramanduca Editores

El primero de ellos es "Las hazañas del Huáscar y la Unión", de José Enrique Briceño Berrú. El libro, de más de 200 páginas, aborda el relato de toda la campaña naval de la escuadra peruana en la Guerra del Pacífico. Lo interesante de este título, además de las múltiples ilustraciones, es la narración en tono de aventura de los sucesos a modo de bitácora. El libro de Berrú formará parte de la colección "Sapiens", que también compone "El libro en Piura, una historia inacabada", de Juan Carlos Adriazola.

El segundo título es "El cementerio San Teodoro, patrimonio histórico de Piura", del joven profesor Alberto Requena Arriola, docente de la Universidad de Piura. El libro consta de 140 paginas que relatan la creación y la evolución del cementerio general de Piura durante más de un siglo de existencia. En un apartado especial, también se analiza los detalles escultóricos del ornato funerario, ilustrado por imágenes y planos prácticamente inéditos. Este volumen inaugurará la colección "Juventus", que se caracterizará por difundir el trabajo de jóvenes investigadores.

El tercer libro, que también formará parte de la colección "Sapiens", es "Miguel Grau, protagonista político", de Teodoro Hampe Martínez. El texto de 180 páginas detalla al héroe peruano desde su faceta menos conocida; la de diputado por Paita. Además, se anexa documentación de primera mano y la correspondencia que el mismo Grau mantenía con los políticos de la época.

Actualmente, todos los libros están en imprenta y se espera su presentación a partir de la quincena de enero de 2014.

Comentando El canalla sentimental de Jaime Bayly

El canalla sentimental
(Alfaguara, 2008)
Siempre he creído que a Jaime Bayly lo aman o lo odian por las razones equivocadas. Muchas personas que yo conozco, por ejemplo, lo adoran por su personaje televisivo, sus chistes, su risa fácil, su show mediático. Muchas personas que yo conozco, asimismo, lo repelen por ser un escritor promiscuo, vulgar, escandaloso y desalmado. Yo, por el contrario, lo veo al revés. Pienso que su personaje televisivo es una parodia del periodismo, una imagen que no debe ser nunca tomada en serio. Y como escritor, creo que es uno de los más grandes exponentes de la literatura en lengua hispana.

Por supuesto, debo sospechar que muchos de los prejuicios que le tienen a Bayly como escritor no vienen, precisamente, de sus lectores. A lo mejor todo se trata de la idea generalizada de que el autor vive escribiendo secuelas no declaradas de "No se lo digas a nadie" (lo cual, tampoco sería una desazón, tratándose de una novela elogiada por Vargas Llosa y llevada al cine por Lombardi); cosa que me llama la atención, teniendo presente que la mayor parte de sus libros, más bien, suelen abordar temas sencillos, mezclando la ternura y la comedia de situación. En esa línea están, por ejemplo, "Yo amo a mi mami" o  "Y de repente un ángel" (finalista del premio Planeta), dos novelas que yo recomiendo encarecidamente.

He mencionado aquellos títulos porque "El canalla sentimental" va en esa misma línea, sólo que en esta ocasión, el protagonista no es un personaje ficticio. O no lo es en el sentido estricto (no, no voy a caer en el error de decir que el libro es autobiográfico): se trata de una caricatura que el mismo Bayly hace de las tres vidas que le han tocado vivir al mismo tiempo; guardando en secreto sus diversas identidades para no romper el equilibrio de los mundos que frecuenta.

Así, pues, apreciamos al autor bajo el nombre del "joven" Jaimito Baylys (otro personaje más que empieza con J... ya sólo falta un Josué); un escritor de mediano éxito que vive de forma casi paralela en tres ciudades: Lima (donde frecuenta a su ex esposa Sofía, sus hijas y su madre), Buenos Aires (donde frecuenta a su pareja Martín y a la familia de éste) y Miami (donde vive abandonándose al egoísmo y al placer de dormir sin reparar en el tiempo). Lo cual, consecutivamente, representa su pasado (una vida de marido y padre de familia), su presente (una convivencia poco ortodoxa e informal con un chico de su mismo sexo al que no se atreve a presentar como su novio) y su futuro (que es la soledad absoluta en un país ajeno y poco familiar).

Lo entretenido de la obra es leer cómo se entremezclan estas tres vidas cuando los personajes deciden romper el Statu Quo establecido por Jaimito e invaden otras esferas de su vida, creando situaciones hilarantes, dramáticas e incluso absurdas; como el eterno gag de película yanqui en el que el protagonista tiene tres citas al mismo tiempo en el mismo restaurante.

"El canalla sentimental", por fin, es un libro directo y eficaz. Promete una lectura fácil y situaciones de humor inteligentes. Si tuviera que destacar un sólo punto negativo quizá podría aventurarme a decir que eché en falta reflexiones un poco más gruesas. Sin embargo, como sé Bayly no destaca precisamente por ser un tipo juicioso, le doy al César lo que es del César:. Para mí Jaime Bayly es un maestro de la sátira y la confesión. Y, en ese sentido, "El canalla sentimental" es un libro imperdible y sumamente recomendable.

Jobs, entre la realidad y la ficción

Leo con gracia los comentarios que hizo Stephen Wozniak, cofundador de Apple, después de haber visto la película de Jobs. No está contento. No la recomienda. Piensa que el filme sólo busca engrandecer a Steve Jobs, restándoles protagonismo a algunos personajes y poniendo en ridículo a otros, como su caso, en el que queda rebajado a la categoría de bufón.

Así, pues, decidido, Wozniak ha salido a desmentir algunos errores históricos dentro del largometraje. En una entrevista a Bloomberg ha destacado tres puntos críticos: primero, que él conocía el potencial de sus propias creaciones y que Jobs se subió al carro ganador cuando él ya se había iniciado en la carrera cibernética; segundo, que parte de la supuesta genialidad de Jobs debe atribuírsele al aprendizaje que éste obtuvo de la experiencia de Mike Markkula, que fue el primer gran inversionista de Apple (un personaje que en la película cumple un rol bastante ambiguo, por no decir, de traidor); tercero, y por supuesto, que Wozniak no se distanció de Apple por un conflicto personal contra Jobs, sino por motivos de salud, los cuales comprometieron su memoria y su lucidez.

En efecto, lo que nos recuerda Wozniak son algunas verdades omitidas en el filme sobre la figura de Steve Jobs, comúnmente apodado “genio creativo”. Sí, Jobs fue un gran vendedor. De ello pueden dar cuenta sus legendarias presentaciones públicas que hoy podemos encontrar en formato de video por internet: la introducción del primer Macintosh, el IPod, el IPhone, el IPad, entre otras, las cuales no sólo son clases magistrales de Marketing directo, sino de oratoria. Jobs, además, fue un gran estratega y supo ver un mercado donde nadie lo había visto antes, en el público común y corriente, a diferencia de la competencia, que pensaba que las computadoras sólo resultaban útiles en manos de ejecutivos y grandes corporaciones. Sin embargo, a nivel personal, Jobs siempre fue un personaje bastante oscuro. Sus ex colaboradores lo han calificado como prepotente, obsesivo, terco y gritón. No aceptaba que nadie le dé la contra. Los reveses empresariales se los tomaba de forma personal. Es muy conocida, por ejemplo, su disputa con Bill Gates y, en sus últimos años de vida, la guerra de patentes que sostuvo contra sus competidores, a quienes no podía ver sino como ladrones. Tal es el caso de los creadores de Android, a quienes amenazó con destruirles el producto, aún si esto le costaba toda su fortuna personal.

Richard Stallman, creador y promotor del concepto del Software libre, acusaba a Jobs de hacer de la computadora una “cárcel cool” y, tras la muerte de este último, dijo: “No me alegro de que Steve Jobs haya muerto pero sí de que no esté”. Imagino que lo mismo deben pensar los directivos de Google, compañía que en principio sirvió como aliado de Apple, tras el estreno del IPhone, pero que tiempo después, cuando Jobs estuvo en la capacidad de replicar sus tecnologías (sobre todo las aplicaciones de mapas y motores de búsqueda) se deshizo de ellos sin ninguna contemplación.

Para resumir, la figura de Steve Jobs es como una moneda de dos caras, un paquete de bondades y defectos que podría resumirse en las líneas de aquel viejo spot de la compañía de la manzana titulado “Piensa diferente”: Puedes amar a Jobs, puedes burlarte de él, puedes odiarlo, pero lo que no puedes hacer es ignorarlo. Aunque, para mayor precisión, habría que agregar la cita de aquel dicho popular que reza: “No hay muerto malo ni novia fea”. Cosa que, guardando la debida distancia, también ilustra casos como el deceso de Hugo Chávez o el de Michael Jackson, al que pocos recuerdan en sus últimos 15 años de vida respondiendo denuncias de violación y abuso de menores.

Sea cual sea el caso, lo cierto es que la figura de Steve Jobs tiene un gran séquito de entusiastas seguidores, principalmente jóvenes, quienes han hecho de él una especie de profeta tecnológico y un personaje de culto. Queda claro que yo no formo parte de aquel grupo. Sin embargo, tampoco puedo decir que no me conmueven algunos discursos de Jobs, como aquel que ofreció en la Universidad de Stanford, en 2005, el cual recomiendo encarecidamente como una gran lección de vida.

Jobs -la película- es casi un guión adaptado de aquel discurso. Todas las palabras pronunciadas en esa disertación están dentro del largometraje. Los episodios omitidos, los recrearon mediante la ficción. Y, las conclusiones, las dejaron abiertas a la interpretación del público.

No es, entonces, Jobs una película 100% fiel a la realidad. Ya lo había advertido Wozniak, preguntándose por qué la producción no se había tomado la molestia de consultarle antes de redactar el guión. Tampoco es la primera cinta que se hace sobre el ex director de Apple (este mismo año, en internet, se había estrenado “ISteve”). Y tampoco será el último filme que se basará en la vida del personaje. Todo parece indicar que en el 2014 se iniciará el rodaje de otro largometraje que se apoyaría en la biografía oficial de Steve Jobs, escrita por Walter Isaacson.

De todas maneras, lo que tenemos ahora en las carteleras de cine es un producto bastante interesante. Jobs es una película entretenida. No sólo lo digo yo. Lo dijo también Wozniak, en una de las pocas concesiones que le dio al rodaje. La película sabe cómo atrapar al espectador. Los clímax están bien logrados y la tensión se mantiene de principio a fin, salvo por la moraleja del final, la cual me pareció, a todas luces, prescindible.

Otro de los aciertos que puedo señalar, con el que también está parcialmente de acuerdo Wozniak, es en el gran parecido físico que hay entre Ashton Kutcher y Steve Jobs. Y, aunque para Wozniak, la actuación fue un tanto mediocre, a mí me resulta bastante convincente, tomando en cuenta que el personaje estaba inspirado (palabra mágica que explica ciertas licencias ficticias que, naturalmente, se apartan un poco de la realidad) en Steve Jobs.

Los únicos puntos flacos de la película son, a mi modo de ver, los episodios de la vida personal del protagonista, los cuales quedan muy en el aire y resultan virtualmente incomprensibles y contradictorios; como por ejemplo, su viaje a la India o su relación con su hija y su novia (nunca entendí en qué momento ella regresa con él o si es la misma que aparece al final). Lo que me deja la sensación de que uno debe obligarse a leer mucho de Steve para comprender buena parte del filme.

En fin, creo que podría recomendar Jobs. Es una buena película sobre un buen personaje (aunque con ello no estoy hablando, necesariamente, de bondad); una producción que sigue la misma línea que “Red social”, inspirada en la vida de Mark Zuckerberg y, remotamente, “Los becarios”, donde se expone todo el mundillo interior de Google. Curiosa trilogía que, como lo vengo repitiendo, no debe tomarse como documentos históricos, sino como lo que en verdad son: películas.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Presentación en Talara


En el colegio Fátima de Talara: Angel Hoyos, Luis Vásquez y Josué Aguirre, presentando los libros "La crisis de la oveja bipolar", "Navegante en tierra" y "Las aventuras del Chico Fleitas", respectivamente. 28/10/2013 - 11:56

En la Feria de Bernal


Antes de la presentación de "Jugando con sangre": a la izquierda, el escritor Luis Seminario (un tanto asustado). A la derecha, su servidor, fungiendo de editor de aquel libro, todo un clásico contemporáneo. 18/10/2013 - 18:15

Caramanduca publicará la ópera prima de Gabriel Chunga García

El autor

Una de las cosas que más se aprecia en el mercado editorial local es la variedad. En ese sentido el joven escritor Gabriel Chunga García está dispuesto a dar la sorpresa con el próximo estreno de su obra: "Zen Zergak, el despertar del licántropo negro".

Según el autor, este libro es el primero de una saga literaria que ya tiene tres volúmenes acabados y una cuarta entrega en proceso. Las publicaciones relatarán las aventuras de hombres lobos y vampiros, alternando mitología clásica e historias juveniles que auguran una fácil lectura y mucho deleite.

 "Zen Zergak, el despertar del licántropo negro", contendrá 400 páginas y su presentación se llevará a cabo en el transcurso del mes de febrero.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Regala cultura en Navidad

Tenía 9 años cuando en navidad me obsequiaron mi primer libro. Se llamaba “Esteban y el fantasma”. Fue un momento incómodo, según recuerdo. Para esas alturas estaba esperando que me regalen una Tortuga ninja o un G.I. Joe. Pero no, alguien había pensado que lo mejor era un libro, y ni siquiera para ser leído, sino para que lo haga yo mismo, en lugar de hacer cosas más importantes como jugar con mis amigos toda una tarde.

Dos décadas después, cuando contemplo a “Esteban y el fantasma” en mi biblioteca, trato de recordar qué habrá sido de todos esos juguetes que acaparaba cuando tenía 9 años. Me pregunto en qué momento los perdí y qué felicidad tan etérea me trajeron. Naturalmente, el recuerdo de todos esos trastes me remonta a mi niñez. Sin embargo, la visión del libro de “Esteban y el fantasma”, junto a todos los títulos que vinieron después de aquél, me remontan a toda mi vida; a quién fui y a quién sigo siendo.

Tenía 14 años cuando recibí para navidad el regalo más insospechado: un disco compacto de música clásica. En su momento pensé que se trataba de una burla. Bien hubiera preferido un CD de alguno de esos artistas de moda que solía escuchar en la radio, aquellos de los que hablaban mis amigos, los que me aseguraban cierta inclusión social en los recreos de la escuela. Pero no. Lo que tenía entre manos era a un aburrido Mozart, el cual venía acompañado de las burlas de todos aquellos que creían que era música de viejitos.

Sin embargo, con el paso de los años, mientras aquellas canciones que escuchaban los adolescentes en el colegio fueron perdiendo la voz y la virilidad (hasta el punto en el que ahora nadie se atreve a reproducirlas), el disco de Mozart fue imponiendo su valor y vigencia. De tal modo que, en el presente, más de una década después, mientras escribo estas líneas me hallo inspirado por el acompañamiento del violín del maestro austriaco, que es universal, no satura y, por supuesto, no tiene fecha de caducidad.

Así pues, si entre el consumismo que representa la navidad, uno quiere hacer algo bueno por los pequeños, pienso que una buena idea sería considerar un bien cultural. Probablemente odiarán el regalo, como yo. Pero el tiempo se encargará de demostrar el acierto.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Hasta siempre, Nelson Mandela

A la velocidad con la que fluye la información, a estas horas de la noche ya no es noticia todo lo relacionado con el fallecimiento de Nelson Mandela. Menos lo es para los que seguimos con dolor su agonía. Y todavía menos para quienes crecimos escuchando sus hazañas aquellas, las que contribuyeron a hacer del mundo un lugar un poco mejor para vivir.

Desafortunadamente no muchos saben quién fue Nelson Mandela. En cierta forma no los culpo. La historia que nos enseñan en las escuelas se extiende mucho entre guerras, fundaciones y culturas ancestrales; pero destina muy poco tiempo a hablar de las personas que verdaderamente llegan a cambiar nuestras concepciones. Por ejemplo, en mi caso, recuerdo muchas horas de clase y preguntas de exámenes dedicadas a Hitler. Pero no recuerdo ni siquiera 10 minutos de una mención a Mahatma Gandhi.

Peor suerte corrieron otros personajes como Martin Luther King, Dalai Lama, la madre Teresa, Isaac Rabin, Yasir Arafat, Aung San Suu Kyi, entre otros, a los que recién vine a estudiar tiempo después, por cuenta propia. Lo cual es una pena, porque si de honrar líderes se trata, en el futuro quizá se hablará mucho de Barack Obama, también ganador del premio Nobel; se dirá que fue el primer presidente afroamericano de EEUU y no se recordará sus intentos fallidos de invadir Siria o que incumplió con ponerle fin a la absurda guerra de Irak y cerrar Guantánamo.

Y de ese modo seguiremos con la indolencia de siempre, pensando que el mundo en el que nos tocó vivir duele más la pérdida de Michael Jackson, Amy Winehouse o Steve Jobs (sin desmerecer sus logros profesionales) que los verdaderos agentes del cambio, aquellos que ampliaron tu mente, aquellos que hicieron universales los derechos que antes sólo formaban parte de una convención.